Una ciudad que recibe gente
Cada vez más personas se mudan a Ibarra desde Quito buscando otro ritmo, o vuelven después de años fuera. También llegan estudiantes de toda la provincia y del Carchi. Empezar de nuevo en un lugar, aunque sea cercano, trae dudas: si fue buena idea, cómo hacer amistades, qué hacer con la vida que quedó atrás.
Lo que suele llegar
Relaciones de pareja en momentos de cambio, trabajo en comercio o en el sector público, decisiones de estudio, tensiones familiares por herencias o por la casa de los padres. En ciudades medianas, además, cuesta hablar de ciertos temas porque todo el mundo se conoce.
Un ejemplo
Un hombre que se mudó de Quito a Ibarra hace un año, buscando tranquilidad, consulta porque no termina de sentirse en casa. Extraña a sus amigos y siente que la ciudad es cerrada. La lectura le muestra que ha estado esperando que la ciudad lo reciba, en lugar de buscar él los espacios. Sale con la idea de apuntarse a algo que le guste, para conocer gente fuera del trabajo.
Situaciones así son muy comunes cuando se cambia de ciudad, aunque sea a pocas horas de distancia.
Una consulta discreta
La llamada se hace desde tu casa y no queda a la vista de nadie. Con audífonos y un rato tranquilo basta.
Escribe por WhatsApp para acordar el horario. Precio: $45 por 45 minutos.
